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¿Cómo usé la ira y el dolor para comenzar a sanar?

Hoy decidí desnudar un poco el alma para compartir algo muy personal. Cuando era chica experimenté una agresión sexual. Eso generó un impacto en mi forma de relacionarme conmigo misma y con el mundo. Siempre actuando a la defensiva, desconfiando, con resistencias y miedos. No fue el único pozo en mi vida que me llevó a esta parte de la construcción de mi persona, pero digamos que los pozos que le siguieron continuaron reforzando este aspecto de mi individuación.
Durante muchos, muchísimos años, actué desde la ira y el dolor de la herida personal. Aquella parte de mí, aguerrida y sentenciosa, me sirvió para protegerme contra todo aquello que podía significar una amenaza potencial. El problema es que cuando vemos las cosas desde este lugar, no siempre vemos más allá de la propia herida, perdemos oportunidades, y no sólo eso, herimos a quienes más amamos. Y entonces, el paisaje se convierte en una estepa árida, pues nuestro fuego interior quema todo a su alrededor y no da opción a que reverdezca.
Aquella niña que una vez fue tierna, cariñosa, empática y mediadora se volvió fría, dura, apática, juiciosa. De pronto no entendía que mi actitud y mis palabras eran hirientes, ofendía a alguien y no, en verdad, ni en cuenta. Ponía límites, ¡un montón! Era competitiva y autoexigente conmigo y los demás en un nivel dañino; no sabía trabajar en equipo.
En realidad, tenía «un deseo por ver el mundo arder». Muchos sueños de aquella época me advertían de ello, pero en su interpretación evitaba lo obvio.
Eventualmente, fui lamiendo mis heridas. Fui trabajando conmigo misma. Fui accediendo a información valiosa, aprendiendo, desaprendiendo, compartiendo. Fui reencontrándome con la niña que amaba intensamente, que gozaba, que improvisaba, que escuchaba!
Y cuando menos me di cuenta, la hechicera en mí fue haciendo alquimia con esa ira y dolor, para usarse con un propósito más elevado: aprender a acompañarme y sostenerme a mí misma con amor y compasión, para, desde ahí, acompañar a otras personas en sus propios procesos de sanación. La estepa árida es ahora un bosque.
Si gustas trabajar conmigo agenda una cita aquí:
Con amor, Mónica Elena Cárdenas Mejía – La Moccata

lamoccata@gmail.com

Sanadora, quijotesca y empática. Después de toparme con mi propia oscuridad, inicié una búsqueda personal para encontrar el camino de vuelta a mí misma. Mi feminidad fue herida cuando era muy pequeña, y por años viví peleada con ella. Cólicos, infecciones y malestar en general acompañaban mi fase menstrual. La sangre me daba asco. Vestirme de rosa o faldas largas era impensable. Decir “te amo”, olvídalo. Me costaba trabajo compartirme, ser vulnerable, ¡sentir! Pero el camino me dio una gran bofetada y lección de humildad. Desde entonces, mi pasión es compartir con amor y compasión mi experiencia y diversas herramientas, para acompañar a otros en sus propios caminos de búsqueda y sanación. Cofundadora de www.mujeresmedicina.com. Comunicóloga y escritora, Moon Mother® N3 y Moon Mother Mentor® certificada por Miranda Gray, narradora de cuentos, guía de círculos de mujeres y asesora menstrual en sesiones individuales, grupales y retiros. Mi sueño es inspirar a otros por medio de la creatividad.

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