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¿Entiendes o respondes?

Desde tiempo atrás, reflexiono y comparto, el beneficio de compartir lo que vivimos. Dichosas las personas que, como yo, contamos con seres queridos con quienes podemos compartirnos, sincerarnos y dejar ver nuestro lado más luminoso y nuestro lado torpe, como lo traducen los budistas. Nuestra luz y nuestra oscuridad, nuestro lado angelical y nuestros demonios que eventualmente vienen de visita. Saber que la sinceridad del momento no cambiará la percepción que se tiene de nosotros, al contrario, apreciarán nuestra basta humanidad.

Desde mi experiencia, compartir me ha resultado gratificante y amplía mi visión del momento, de lo vivo. Escuchar otras historias, otras experiencias y opiniones sobre un mismo suceso nos puede ayudar a valorar, resignificar o ver otras aristas de un mismo suceso o emoción hasta el momento imperceptible. Esta semana he vivido con tres mujeres cercanas este ejercicio de escuchar y ser escuchada. Somos encantadoras, las mujeres siempre tenemos tanto que compartir. Soy afortunada y querida, lo sé, lo siento y ellas también.

Es cierto que al compartir estamos aceptando el escuchar, el recibir, una retroalimentación, con madurez y respeto. Luego sucede que si no nos gusta lo que escuchamos, se fractura el vínculo. Entonces, si te sabes con una madurez frágil o un estado de ánimo vulnerable, mejor ni preguntes o advierte que no quieres comentarios, mantén a salvo tu relación.

Dado lo anterior, desde el mismo tiempo atrás he intentado como ejercicio personal la contención a mis comentarios. Reconozco que mi naturaleza es así, reactiva a veces, lo reconozco, en el sentido que escucho y ya estoy procesando, pensando, analizando y tengo ya algo que decir. Trabajo en ello, en preguntar “¿deseas saber mi opinión?”. No es sencillo, pero vale el acto. Con ello me he salvado de algunos conflictos.

“El peor problema de la comunicación es que no escuchamos para entender, sino que escuchamos para responder“. Alguna vez leí esta frase, a la fecha desconozco su autor. Me hizo pensar, observarme y me di cuenta de que deseaba modificar ese hábito. Sigo trabajando en ello. En tu vida,¿tu entiendes o respondes?

Foto: @beccatapert

glades13@hotmail.com

Hace 15 años el diagnóstico médico era una inminente cirugía por una hernia de disco lumbar. Lo tome con respeto, Decidí seguir mi intuición y confiar en mi buena estrella. Con crisis de dolor esporádicas, pase un par de meses en rehabilitación. Tarde un año en recuperar la confianza en mi cuerpo. Buscando opciones para evitar la cirugía a toda costa, encontré el Pilates. Me enamoré de la disciplina y de los resultados en mi cuerpo y en mi mente. Algunos años después el Yoga me encontró a mí. Justo en el momento que lo necesitaba. Me describo como una amante del cuerpo por vocación. Llevar de la mano a otro ser humanos por el camino del encuentro con su cuerpo, su movilidad, su fortaleza, su flexibilidad. Que reconozca el cuerpo que habita y sus infinitas posibilidades. Imparto talleres, clases privadas y de grupo, enfocada a quienes inician su camino del cuerpo consciente. Ofrezco Pausas Activas a empresas con programas personalizados. Siempre dispuesta a aprender y compartir. Soy mexicana, cachanilla de nacimiento, comunicóloga de profesión. Crecí análoga, me convertí digital. Me gusta escuchar y tejer historias. Escribir sobre lo “Extraordinario de lo Cotidiano”, nombre de mí blog. Enamorada del desarrollo humano y de la evolución a través del autoconocimiento, la reflexión, el estudio y la introspección. Amante de la fotografía, de captar instantes de vida. Mi debilidad: el chocolate amargo, el café cargado, la cerveza obscura, la guayaba y la sonrisa de Luis. Mi proyecto @vivetubienestar es un espacio creado para promover tu bienestar de forma integral. Estudiante de meditación y activa participante del Centro Budista de la Ciudad de México. Consultora de Aromaterapia Just. El jazmín y la bergamota, mis aceites preferidos ¡El bienestar es parte de ti, vívelo!

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