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¿Qué implica, para mí, “ser feminista”?

Siempre me ha hecho ruido cuando alguien dice, casi casi con espanto e indignación, que no es feminista. Me pongo a pensar, si se trata de una mujer: ¿No te gusta acaso tener derecho a la propiedad privada o tu propia cuenta bancaria sin tener que pedir permiso a tu esposo, padre o hermano? ¿Poder estudiar si así lo deseas? ¿Tener la opción de trabajar, ser ama de casa, o ambas? Simplemente, ¿tener opciones? Porque a final de cuentas eso se lo debemos a miles de personas, tanto hombres como mujeres, que han trabajado por la equidad de género desde el movimiento feminista.

Cuando me preguntan si soy feminista digo que sí, pero cuando me preguntan cosas como: ¿odias a los hombres?, ¿crees que eres mejor que ellos?, ¿tú quieres que el mundo sea gobernado por las mujeres?, ¿consideras que tienes derechos sólo por ser mujer? Mi respuesta es:

No soy radical o androfóbica, considero que tengo derechos por SER Y ESTAR AQUÍ Y AHORA, como tú, como ellos, como nosotros.

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Me desagrada el término “feminazi”, sin embargo, coincido en que muchas personas utilizan la bandera del feminismo para su propio beneficio, desprestigiando la labor de muchas generaciones e individuos. Para mí, desde la manera en que yo lo vivo, ser feminista implica reconocer ser:

  • Que para exigir derechos hay que respetar los de los demás. El respeto y empatía son la base para cualquier convivencia sana.
  • Que no necesitas menospreciar, agredir o pasar por encima de nadie para probar tu punto o valía.
  • Que es importante amar y respetar tu cuerpo, lo cual incluye aceptarte, pero también llevar una alimentación adecuada y hábitos que cuiden tu salud. Los músculos no te hacen “más o menos hombre”, el peso no te hace “más o menos mujer”.
  • Que está bien atender tu aspecto físico, siempre y cuando no lastimes tu cuerpo o de ello dependa tu autoestima y amor propio. Usar o no maquillaje o tacón no te hace “menos o más mujer”. Usar o no productos de cuidado personal no te hace “menos o más hombre”.
  • Que tengo derecho a decidir sobre mi propio cuerpo y no ser juzgada por ello, así como a tener información veras y objetiva para tomar dichas decisiones.
  • Que la feminidad no está peleada con el feminismo.
  • Que trabajos y sueldos equitativos deben ir en función de los méritos, fortalezas y debilidades de una persona, no de su género u origen.
  • Que ser “dama” o “caballero” no depende de cómo trates a un sector en particular, sino de cómo te trates a ti y a TODOS los demás.
  • Que para lograr un verdadero cambio necesitamos de la participación y el reconomiento y respeto de todos.
  • Que es importante prepararte para independizarte, pero que lo más solidario y funcional es repartirse las responsabilidades y gastos de manera equitativa.
  • Que todos tenemos derecho a nuestra propia opinión y gustos.
  • Que lo justo sería que tanto hombres como mujeres tengan acceso a licencia laboral por paternidad y maternidad.
  • Que no eres ni más ni menos que nadie.
  • Que no mereces nada por el simple hecho de pertenecer a un género en particular. Se merece por “ser y estar”, y punto.
  • Que está bien expresar cómo te sientes, llorar y trabajar con tus emociones antes de que salgan como en una olla exprés, hiriéndote a ti y a los demás.
  • Que es válido pedir ayuda, preguntar o apoyarte en alguien más.
  • Que tienes derecho a que tu cuerpo sea respetado, y la obligación de respetar el de los demás.
  • ¡Que no tienes que cargar con toda la responsabilidad! El trabajo en equipo hace la diferencia.
  • Que los cambios se logran con menor resistencia y mejor transición desde la cultura de la paz. De ahí la importancia de “la revolución pacífica de los círculos de mujeres”, muchos de los cuales han inspirado a su vez, círculo de hombres y círculos mixtos.

 

¡Quizá suena utópico! Y sé que hay muchas personas que se consideran feministas y no creen en nada de esto, y me parece terrible que el concepto se tergiverce tanto, lo cual sólo ha conducido a mayor odio, resentimiento y segregación de ambas partes. Me aterra ver a mujeres negándose a ellas mismas y a su naturaleza y culpando a los hombres de todos los males del mundo. La generalización de los géneros (vaya cacofonía) meda tristeza. Me preocupa escuchar los comentarios de hombres que aún consideran a la mujer un ser inferior, que sólo sirve para la cocina, la cama y tener quietos a los niños.  Y si, también me da miedo andar sola por la calle de noche y confieso que en el metro he dejado de usar vestido y falda. Pero también creo que muchas cosas fueron utópicas antes de lograrse, así que mejor me pregunto qué puedo hacer yo, desde mi ser, desde mi trabajo, desde mis posibilidades.

Que el 8 de marzo sea para recordar el movimiento de la lucha de la mujer, por todo lo que se ha logrado y lo que nos falta por lograr, entendiendo que no se trata de estar por encima de nadie, sino de buscar juntos, hombres y mujeres, la equidad. – Mujeres Medicina

lamoccata@gmail.com

Sanadora, quijotesca y empática. Después de toparme con mi propia oscuridad, inicié una búsqueda personal para encontrar el camino de vuelta a mí misma. Mi feminidad fue herida cuando era muy pequeña, y por años viví peleada con ella. Cólicos, infecciones y malestar en general acompañaban mi fase menstrual. La sangre me daba asco. Vestirme de rosa o faldas largas era impensable. Decir “te amo”, olvídalo. Me costaba trabajo compartirme, ser vulnerable, ¡sentir! Pero el camino me dio una gran bofetada y lección de humildad. Desde entonces, mi pasión es compartir con amor y compasión mi experiencia y diversas herramientas, para acompañar a otros en sus propios caminos de búsqueda y sanación. Cofundadora de www.mujeresmedicina.com. Comunicóloga y escritora, Moon Mother® N3 y Moon Mother Mentor® certificada por Miranda Gray, narradora de cuentos, guía de círculos de mujeres y asesora menstrual en sesiones individuales, grupales y retiros. Mi sueño es inspirar a otros por medio de la creatividad.

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